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RECETA DE TORRIJAS MANCHEGAS

07/04/2017
RECETA DE TORRIJAS MANCHEGAS

Estos dulces hechos a base de rebanadas de pan duro bañadas en almíbar, leche, vino e incluso ya recubiertas de chocolate, eran cocinadas en un origen para aliviar el dolor de las parturientas al dar a luz. Así, el primer atisbo de ellas en recetas se dio en 1600.

Las rebanadas de pan eran pequeñas y poco a poco fueron adquiriendo otra utilidad; esta vez ya más cercanas a la hostelería. Se servían como aperitivo de una copa de vino.

El salto a convertirse en una tradición española en Cuaresma y Semana Santa no se sabe muy bien por qué se dio, pero puede estar relacionado con la necesidad de aprovechar todo el pan duro que sobraba tras las comidas.

La costumbre inicial es española, pero debido al turismo que recibe este país, debido sobre todo en estas fechas con motivo de las procesiones, ha conseguido traspasar las fronteras y llegar a asentarse en otras versiones como Francia, Portugal y países Latinoamericanos.

Ahora lo importante es hacerse con la receta de las torrijas y no dejar de cocinar (y comer) durante toda esta semana y la que viene.


Ingredientes para hacer Torrijas

  • 1 l. de leche entera
  • Pan de barra entera, de uno o dos días antes
  • 6 Huevos
  • Azúcar
  • Canela (en polvo y en rama)
  • Pimienta Sechuán
  • La piel de un limón
  • Un sobre de azúcar vainillada
  • Aceite de girasol o de oliva suave
  • Miel (opcional por si quieres almíbar)
  • Ron

ELABORACIÓN

Lava bien un limón y una naranja para quitarles la cáscara y utilizarlas para aromatizar la leche, que colocaras en un cazo, junto a una ramita de canela, el azúcar de vainilla, pimienta de Sechuán y el azúcar. Calienta y remueve para que la leche se vaya infusionando.

Prepara antes de empezar:

  • Una fuente ancha para colocar la leche infusionada y mojar las rebanadas
  • Un plato liso grande con papel absorbente para escurrir
  • Un plato con una mezcla de azúcar y canela al gusto para poder rebozar cada torrija

Cuando hayas conseguido que esté bien caliente y sin que llegue a hervir, retira, cuela y deja enfriar en una fuente ancha donde puedas mojar el pan.

Corta rebanadas de un par de dedos de ancho, para que al mojarlas con la leche no se rompan.

Empapa bien con la mezcla de leche y escurre. Reboza con huevo batido y añade a una sartén con abundante aceite de girasol bien caliente, sólo vuelta y vuelta para conseguir ese color dorado y tostadito, sin que lleguen a quemar.

 

Antes de que se enfríen del todo, reboza en azúcar mezclada con canela (la mezcla se tiene que ver oscura).

El resultado es una torrija consistente, jugosa, aromática, sabrosa y hechizante que puede llevarte al lado oscuro si no paras a tiempo, pero que merece su prueba para tocar el cielo con un mordisco.

 

 

A partir de aquí, puedes añadirle lo que tu imaginación te pida....chocolate, crema, nata, mermeladas de sabores.... A disfrutarlas¡¡